Última función

Un lugar que alberga risas, comidas en familia, momentos con amigos y primeras citas, se encuentra vacío por primera vez frente a mis ojos.

No se escucha ni una risa de bebé, ni un grito de un niño, ni el ruido de las conversaciones al unísono que usualmente está en el aire. 

Las escaleras eléctricas pasaron a ser comunes sin corriente, y las luces neón que resaltaban logos de grandes marcas ahora quedan reducidas a cables blancos que forman trazos de letras codiciadas por quienes se reúnen a probarse prendas que las llevan marcadas.

Los bombillos LED que iluminaban vitrinas y maniquíes han perdido su brillo por completo, y son tapados con puertas tipo garaje que solo dejan ver un poco de esas caras blancas sin facciones que modelan en total quietud durante 10 horas sin derecho al descanso. Seguro que si pudieran protestar, ya lo habrían hecho.

Las joyerías son las únicas que vacían por completo, dejando locales allanados que parecen estar en arriendo, cuando en realidad protegen sus diamantes, rubíes y esmeraldas, piedras mucho más valiosas que el lugar que las contiene.

Me acompañan unos cuantos más, que también decidieron venir a la pantalla grande en la última función. Veo a un celador que seguro debe pasar la noche en este lugar inmenso y solitario. Debe ser muy raro tener que trabajar cuando todo el mundo duerme y más aún en un lugar tan mágico como este, justo en las horas en donde la magia se desconecta.

Al bajar por el último ascensor que aún funcionaba, me doy cuenta de que sólo hay una salida y me pregunto qué pasaría si alguien se quedara encerrado aquí, si yo me quedara aquí sin poder salir. ¿Qué haría?

Lo cierto es que siempre he amado los centros comerciales, por la publicidad que esconden y el comportamiento de las personas cuando tienen tantas opciones frente a ellos. Sin embargo, hoy solo veo un lugar vacío y oscuro, donde no me gustaría quedar atrapada. A veces es importante conocer el lado que no se ve, para saber si en realidad nos gusta lo que conocemos o lo que es en realidad.

Comentarios

  1. La literatura nos permite transformar espacios conocidos en lugares mágicos, ver realidades subjetivas y compartir fantasías. Adelante Samara, con constancia puedes llegar a ser una gran artista.

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