Refugio

Mi refugio son los huevos revueltos con pan al desayuno, la arepa y el café de mi mamá. Mi hogar son los vallenatos, la música romántica y las baladas de sin bandera que escuchábamos en el carro de mi papá.

Mi refugio son los chistes que cuentan mis tíos y las reuniones en familia para celebrar la natillera, donde planeábamos paseos que se hacían en ferias, para disfrutar del poco tiempo que las vacaciones nos daban apenas.

Mi refugio es visitar la finca para aprender a recoger huevos y encender velitas llenando el suelo de cera, cantando villancicos y comiendo buñuelos con mis primos en la acera.

Mi refugio son todos los hombros que tengo para llorar, los abrazos con los que puedo contar y las conversaciones largas con personas que me conocen desde los 3 años de edad.

Mi refugio es lo que me mantiene fiel a mis raíces, mi país, mi familia, mi esencia, mis sonrisas, dolores y cicatrices. Así, siempre tengo un espacio en mi corazón, como Pepe Grillo en el cuerpo de Pinocho, para mantenerme cerca lo que soy.

Comentarios

  1. Me siento identificada con todo....gracias por compartir.

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  2. Sin duda alguno es fabuloso. La vena escritural de tu padre a flor de piel. Te amo hija.

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  3. Hola Samara, maravilloso tener y reconocer los refugios que anclan el alma y sostienen las ilusiones. Te quiero mucho. Angela.

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