Mañana

No quiero hacer nada.

No puedo hacer nada.

Puedo, pero no quiero.

Quiero, pero no puedo.


Tengo la mente llena de “tienes que hacer algo, el tiempo no se puede dejar ir”.

Tengo el corazón lleno de “solo quiero descansar, pero ¿descansar de qué? Si no estoy cansada ¿de la nada?”.

Tengo el alma llena de “Solo vive, tal vez mañana podrás hacer algo… ¿Podré?”.


Entro a las plataformas construidas para que esté al tanto del mundo y veo a todos haciendo algo, y yo no. Debería ser como ellos, debería salir, trabajar, leer, cantar, bailar, pintar, intentar saltar al abismo, pero el abismo solo es para los valientes…


No soy valiente.


¿O sí lo soy?


Puedo serlo.


¿Por qué no quiero hacer nada?


Pero en realidad sí quiero, solo que no lo hago. La fuerza gravitatoria de las sábanas me ancla en el colchón, la alarma suena y ya no me importa. ¿Qué es el sonido si no tiene volumen? Bajo el volumen, mute.


Me levanto y el día es igual que ayer, igual que hoy, igual que mañana, igual que hace una semana.

Antes no era así. 

Pero sé que puedo cambiarlo.

¿Por qué no salgo hoy? 

No… mejor mañana.


La musa se encuentra trabajando, lo sé, pero para eso debo comenzar a trabajar. Me obligo a hacerlo, me muevo, me canso, me siento, me muevo de nuevo, llego a la mesa, me siento, se enciende la luz azul, tecleo el código ****, entro y en un par de clicks llego a una hoja en blanco, un lienzo sin ideas, ni forma, podría ser tantas cosas... Pero no es nada ¿Ya llegó la musa? Aún no.


¿Y ahora? ¿Qué hago?

Bueno… será mañana.

Comentarios

  1. Puedes hacer todo lo que te propongas, recuerda que somos instantes, momentos, exprriencias. Te amo infinitamente. Hermoso escrito.

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